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Especialidades

TERAPIAS

• Plasma Rico en Plaquetas (PRP)
• Concentrado de médula ósea (BMC)
• Proloterapia
• Viscosuplementación (Acido Hialurónico)

¿Qué son las terapias REGENERATIVAS?

     Las terapias regenerativas son tratamientos que utilizan sustancias propias del cuerpo y que con una mínima manipulación se aplican para el tratamiento de enfermedades de los pacientes. También normalmente se puede llamar a tratamientos con sustancias naturales creadas en laboratorio que una vez aplicadas en el organismo generan  una respuesta reparadora del mismo. 

   En los últimos años los tratamientos regenerativos han tenido un auge en el tratamiento de las patologías del aparato musculoesquelético, colaborando con la reparación de tejidos que el cuerpo por sí solo no puede hacerlo o lo hace de una forma deficiente o muy lenta.

   Los principales tratamientos biológicos o regenerativos con Plasma Rico en Plaqueta (PRP), Concentrado de Médula Ósea, Proloterapia o Ácido Hialurónico. 

Plasma Rico en Plaquetas (PRP)

   El  PRP es un material biológico autólogo, que se obtiene de la misma sangre del paciente. El paciente debe sacarse un pequeño volumen de sangre que posteriormente se centrifuga para separar los distintos componentes de la misma (glóbulos blancos, rojos, plaquetas, plasma). Una parte del centrifugado contiene el Plasma Rico en Plaquetas, estas son las células  encargadas de la coagulación en nuestro cuerpo. Estas poseen un gran número de sustancias llamadas “factores de crecimiento” que estimulan la migración, división y reparación celular. 

   El tratamiento con Factores de Crecimiento es una alternativa terapéutica que puede ser de suma utilidad en diversas patologías con fines curativos o paliativos. Ciertos Factores de Crecimiento tienen propiedades analgésicas y antiinflamatorias muy potentes que una vez aplicados pueden actuar por un largo periodo de tiempo en los tejidos de los pacientes. Tambíen  el PRP en ciertos escenarios podría estimular la reparación de los tejidos como el cartílago, tendones y ligamentos.

   Existen múltiples trabajos científicos que ponen en cuestión la utilización de PRP, ya que afirman que no podrían regenerar los tejidos. Esto es verdad, ya que el principal objetivo del tratamiento con PRP no es regenerar los tejidos en sí,

La capacidad de regenerar tejidos del PRP es discutida, pero el principal objetivo con este tratamiento es generar un estimulo analgésico y antiinflamatorio en la región afectada que perdure en el tiempo, quedando el posible efecto regenerador en un segundo plano. 

   Es importante antes de comenzar un tratamiento con PRP que el paciente sepa que es muy difícil encontrar cambios en los estudios por imágenes como la resonancia magnética o la ecografía. Lo importante en este tipo de tratamiento es mejorar la sintomatología y así la calidad de vida del paciente.

   El PRP al ser un producto del mismo paciente, tiene un riesgo mínimo de ocasionar infecciones, reacciones inmunes o de trasmisión de enfermedades infecciosas o contagiosas. Las reacciones descritas por el uso de PRP son extremadamente raras. Los principales riesgos incluyen infección local (<1%) y dolor en sitio de inyección.

   La aplicación de PRP es un tratamiento ambulatorio que se puede realizar en el consultorio del médico o en un consultorio específico para estas prácticas. 

Lo ideal es realizarlo siempre bajo guía ecográfica, esto garantiza que el PRP sea aplicado en el lugar específico de la lesión. 

Las principales utilidades del PRP son:

        Artrosis: La aplicación de PRP en articulaciones con artrosis es muy efectiva para disminuir la sintomatología del paciente. Se realiza en protocolos que van de 1 a 3 inyecciones teniendo en ocasiones que repetir las mismas anual o semestralmente. La articulación donde es más efectiva y frecuente la utilización de PRP para el tratamiento de la artrosis es la rodilla, siguiendo en orden de frecuencia el tobillo,  la cadera, y el hombro.  La utilización de PRP para el tratamiento de la artrosis es un tratamiento temporal y paliativo, siendo necesario en ocasiones repetir el procedimiento según recomendación del médico tratante.

        Tendinopatías: la utilización de PRP para el tratamiento de las lesiones degenerativas e inflamatorias en el tendón es una de las indicaciones más frecuentes y efectivas. El plasma actúa sobre la región degenerada del tendón aportando los factores de crecimiento y colaborando con su regeneración y curación. 

     Los tratamientos con PRP para las tendinopatías siempre deben ser acompañados con un detallado protocolo de rehabilitación, siendo esta indispensable para la recuperación del paciente.

    Los principales tendones afectados son el tendón rotuliano y cuadricipital de la    rodilla, el tendón supraespinoso del hombro, los tendones epicondíleos y epitrocleares del codo

–   Lesiones en ligamentos: El PRP también puede ser indicado para colaborar con la reparación de ligamentos, esto puede ser en un escenario agudo como en el ligamento interno de la rodilla o en lesiones crónicas de los mismos como en el codo o tobillo. 

¿Todos los PRP son iguales?

   Uno de los puntos claves en el éxito del tratamiento, es la concentración de plaquetas y de glóbulos rojos y blancos que tiene el PRP. Dependiendo de qué tipo de patología se va a tratar uno va a aplicar un plasma con mayor o menor concentración de plaquetas o glóbulos ya que no siempre es mejor. 

   La estandarización del tipo de plasma se realiza según el protocolo utilizado para su centrifugación y de la parte del centrifugado que se utiliza para la infiltración. 

¿Cómo me tengo que preparar para hacer un tratamiento con PRP?

      El paciente se dirige al centro donde se realizará el procedimiento para que el médico hemoterapista realice la extracción y proceso de la sangre. El volumen de sangre obtenido es 20 a 80 cc. El mismo se centrifugará una o dos veces, dependiendo la región a tratar para obtener el PRP más adecuado para la patología. 

     Es importante que por 72hs antes el paciente no consuma antiinflamatorios como diclofenac, meloxicam, ibuprofeno, etoricocib o dorixina  ya que los mismos inhiben la acción del PRP. Estas sustancias no deberían ser utilizadas durante todo el tratamiento con PRP. Si el paciente consume aspirina o algún otro anticoagulante debe suspender con autorización médica previa el tratamiento una semana antes de cada aplicación. En caso de necesitar algún analgesico se puede tomar paracetamol o tramadol. 

       Otro punto importante es en las semanas previas a la extracción realizar una alimentación ordenada y completa, con alimentos de alto valor nutricional. El paciente no puede consumir grasas y lácteos 24hs previo a la extracción. También se puede realizar una consulta con una nutricionista especializada nutrición en terapias biológicas para potenciar el efecto del plasma tratando de obtener el producto de mayor calidad  posible. 

 Reacciones adversas o complicaciones

    Al ser un producto del mismo cuerpo las complicaciones son muy pocas e infrecuentes. En algunos pacientes puede desencadenarse una inflamación sinovial llamada sinovitis reactiva, causando un dolor agudo que generalmente cede en 24-48hs. 

Las infecciones por la infiltración con todas las medidas utilizadas también son muy bajas. 

¿Cuántas aplicaciones de PRP tengo que realizar?     

  Existen distintos protocolos para las patologías a tratar con PRP. Los trabajos científicos han demostrado que los resultados clínicos son superiores cuando se aplican dos o más infiltraciones con PRP. En mi práctica es algo que se va evaluando paciente a paciente según su patología, que en la mayoría de los casos van de una aplicación a tres. 

 

Proloterapia

¿Qué es la proloterapia?

  La proloterapia, es la aplicación en los tejidos de dextrosa (glucosa) concentrada al 15%. Esta sustancia totalmente natural produce una reacción inflamatoria infiltrada despertando un proceso de inflamación y reparación de los tejidos.  

  Esta técnica es efectiva para el tratamiento de las ciertas tendinopatías, acelerando y mejorando la regeneración del tendón y acortando los tiempos de recuperación del paciente. 

   Es importante que 72hs antes el paciente no consuma antiinflamatorios como diclofenac, meloxicam, ibuprofeno, dorixina o aspirina ya que los mismos inhiben la acción del PRP. Estas sustancias no deberían ser utilizadas durante todo el tratamiento con PRP. En caso de necesitar algún analgesico se puede tomar paracetamol o tramadol. 

¿Cómo es el tratamiento con Proloterapia?

    La proloterapia es un procedimiento ambulatorio que se hace en el consultorio específico para infiltraciones. Este tratamiento siempre debe ser realizado bajo guía ecográfica, ya que de esta manera visualizamos directamente la región más enferma del tendón y aplicamos la dextrosa en el lugar.

   La dextrosa se combina con lidocaína para que la infiltración no duela. También esto nos facilita luego del procedimiento a confirmar nuestro diagnóstico, ya que por el efecto del anestésico el paciente debería negativizar su dolor o disminuir sustancialmente. 

   Luego de unas horas el paciente va a sentir dolor en la región infiltrada. Si el mismo es intenso se puede tomar paracetamol o tramadol como medicacion analgesica. Recordar NO tomar antiinflamatorios como el diclofenac, ibuprofeno o aspirina. 

¿Cuántas infiltraciones tengo que aplicarme?

   La cantidad de infiltraciones va de 1 a 6, dependiendo de la patología y del paciente. En la gran mayoría de los casos se utilizan 2 o 3 aplicaciones. 

¿En cuánto tiempo me voy a recuperar?

   El tiempo para la recuperación de una tendinopatía es impredecible, ya que va a depender de múltiples variables el tiempo de su recuperación. Un punto que puede ayudar como guía, es el tiempo que el paciente viene trayendo su patología, siendo directamente proporcional a el tiempo de recuperación. 

   La proloterapia por sí sola no va a reparar el tejido danado, lo que la misma hace es despertar acelerar un proceso de curación propio del paciente para curar su tendón. Los tratamientos de las tendinopatías con proloterapia, siempre deben ser acompañados con un detallado protocolo de rehabilitación, siendo este último fundamental para la recuperación del paciente. 

¿Cuales son los tendones con mejores resultados en los tratamientos con proloterapia?

  En mi experiencia los tendones que mejor responden al tratamiento con proloterapia son:

  • Tendón rotuliano y cuadricipital de la rodilla 
  • Tendones aductores y rectos abdominales para el tratamiento de la pubalgia.
  • Tendones epicondíleos y epitrocleares del codo para el tratamiento del codo de tenista o golfista.
  • Otros tendones que pueden ser tratados y que tienen una respuesta más impredecible son el tendón de aquiles y el manguito rotador. 

Acido Hialurónico (AH)

  El Ácido Hialurónico es una molécula del grupo de los glucosaminoglicanos,  cadenas ácido glucurónico y de n-acetil-glucosamina. El mismo es secretado por las células de la membrana sinovial, siendo el constituyente principal del líquido sinovial y el que le otorga  viscosidad y elasticidad al cartílago  para que las articulaciones funcionen normalmente. 

¿En qué consiste la Viscosuplementación?

   Es el reemplazo del líquido sinovial mediante inyecciones intraarticulares de ácido hialurónico . Los beneficios potenciales para el tratamiento de diferentes dolencias articulares, radican  en las propiedades del ácido hialurónico para lubricar la articulación  y nutrir al cartílago dañado, permitiendo el correcto deslizamiento de las superficies y mejorando la sintomatología de las articulaciones con artrosis. 

¿Cómo es el tratamiento con ácido hialurónico?

   El ácido hialurónico puede ser de alto o bajo peso molecular. El primero está reservado para lesiones y artrosis más avanzada ya que las propiedades del AH de alto peso molecular son más mecánicas (amortiguación) que farmacológicas (nutrición del cartílago). Generalmente se aplica una inyección de forma anual.

   El AH de bajo peso molecular tiene propiedades más farmacológicas (nutrición), generando una mejoría en la calidad del cartílago articular y mejorando la sintomatología del paciente. Los protocolos de tratamientos con AH de bajo peso molecular van de 3 a 5 inyecciones con un periodo de 2 a 4 semanas entre cada una de ellas.

 

   

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